Reflexiones de media noche 4

Qué inocente… Dos palabras que nunca hubiera pensado que podrían acarrear tanto mal en su vida.

Desde bien pequeña, Allegra siempre ha sido un poco distinta a los demás. Siempre llevando su nombre por bandera. Porque cuando se la menciona en el pueblo, sólo su sonrisa puede ser la referencia.

A sus 27 años poco ha cambiado. Ella es simplemente ella, sin maldad alguna. Sencilla, divertida y con inquietudes, como todas las chicas de su edad.

La vida le ha dado lecciones, y muy duras. Sabe que ser diferente tiene un precio, en su caso, demasiado elevado. ¿Cómo iba a imaginar que su simple forma de ser y de ver el mundo le iba a traer tantas consecuncias? ¿En qué mundo vivimos para que los demás no crean que alguien como ella pueda ser real?

Es triste pero cierto. ¿Tan buena actriz se pensaban que era? Ahora piensa que quizás se equivocó de profresión.

Pero, como siempre, el tiempo le termina dando la razón y ha aprendido que no necesita estar rodeada de gente a la que le tenga que demostrar absolutamente nada.

Y es por eso, que a día de hoy, Allegra puede vestirse con su gran traje de gala, su sonrisa.