Reflexiones de media noche 2

Uno intenta hacer las cosas bien.

Aunque no esté de acuerdo con el sistema implantado o con la discriminación.

Aún así, no mira atrás y hace lo que piensa que debe hacer.

Las exigencias a las que se ve sometido no son proporcionales.

Aún así, lo hace por un bien común, un bien para esa persona que no se merece lo que tiene y que aún así, le reprocha estar aprovechándose de ella.

¡Dios bendito, que injusticia! Y por qué se lo dices a él y no a los demás. Por qué tiene que sentirse mal por el simple hecho de pedir un favor por algo que se le ha implantado por obligación. Como si él no tuviera más obligaciones que esa.

Es injusto que se sienta así, que defrauda, cuando se parte el culo por hacer todo lo que está en su mano.

Si él quisiera aprovecharse de ti, estaría haciendo lo que hace el otro.

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Reflexiones de media noche

Cuántas cosas se puede saber por un simple gesto, un giro de cabeza o un acto reflejo. Todas acciones incontroladas que toman vida gracias a nuestros temores.

Actos que gritan al cielo esas palabras que callamos en lo más profundo de nuestro ser.

¿Y por qué callar? Esa es la eterna pregunta a la cual yo respondo: no merece la pena la batalla, al final todo cae por su propio peso.

Mi mente hizo click

Imagen de pinterest

Llegó el momento.

Circunstancias de la vida, madurez, consciencia… Llamémoslo como queramos, pero ahí esta, esa combinación de cosas que hacen que después de casi 29 años -cumplo la semana que viene- mi mente se haya pronunciado y haya dicho aquí estoy yo.

De esos 29 casi once los he vivido con el único objetivo y preocupación de labrarme un futuro digno. Junto con mi familia, han sido mi única prioridad. Pero ahora me pregunto, ¿y qué pasa conmigo?

Llevo varías entradas en las que he mencionado esto de forma directa o indirecta, pero creo que para terminar de creer que mi mente hizo ese click tenía que hacer una entrada como tal y además para que estos días, estos pensamientos, no caigan en saco roto.

Ya sólo estoy deseando que concluya esta etapa de mi vida para dedicarme tiempo en mi. Al principio iba a titular esta entrada “mi nuevo año” pero ya el sentimiento es más que ese que nos remueve por dentro cuando cambiamos el calendario. Podría titularlo mi nueva vida, en la que quiero cuidar mi mente y mi cuerpo porque son los únicos que voy a poder tener… Quiero darme ese tiempo que me he estado quitando porque siempre había algo más importante que yo. Ese tiempo que ahora creo que he vendido a mal precio, ya que para mí es lo más valioso que poseemos en este mundo. El dinero puede gastarse y puede recuperarse y así sucesivamente. Pero, ¿es qué podemos comprar el tiempo? Y sin lugar a dudas tenemos que gastarlo igualmente.

Y aquí finalizo. Porque creo que he dicho ya todo lo que tenía que decirme. Podría empezar hoy mismo con ese cambio, la respuesta es sí, pero necesito terminar con todo lo que tengo ahora entre manos. Si todo sale bien, ya sólo me queda el último empujón y en menos de mes y medio podré seguir el camino que quiero.