Reflexiones de media noche 2

Uno intenta hacer las cosas bien.

Aunque no esté de acuerdo con el sistema implantado o con la discriminación.

Aún así, no mira atrás y hace lo que piensa que debe hacer.

Las exigencias a las que se ve sometido no son proporcionales.

Aún así, lo hace por un bien común, un bien para esa persona que no se merece lo que tiene y que aún así, le reprocha estar aprovechándose de ella.

¡Dios bendito, que injusticia! Y por qué se lo dices a él y no a los demás. Por qué tiene que sentirse mal por el simple hecho de pedir un favor por algo que se le ha implantado por obligación. Como si él no tuviera más obligaciones que esa.

Es injusto que se sienta así, que defrauda, cuando se parte el culo por hacer todo lo que está en su mano.

Si él quisiera aprovecharse de ti, estaría haciendo lo que hace el otro.

Anuncios

Reflexiones de media noche

Cuántas cosas se puede saber por un simple gesto, un giro de cabeza o un acto reflejo. Todas acciones incontroladas que toman vida gracias a nuestros temores.

Actos que gritan al cielo esas palabras que callamos en lo más profundo de nuestro ser.

¿Y por qué callar? Esa es la eterna pregunta a la cual yo respondo: no merece la pena la batalla, al final todo cae por su propio peso.

El tiempo se congela

 

Hoy el tiempo se congela y no es por frío

Tiempo fugaz, imbatible y despiadado

Estos días no nos has dado tregua,

y yo sigo pensando en el mal de ojos

Ya queda pocos, meses, días, horas

Para que no haya más despedidas marcadas en el calendario

-La Parcelita de Ale-

PD: este domingo mi corazón no me deja hablar de libros, sólo de sentimientos.

Hoy hace cuatro años que…

Hoy hace cuatro años que decidí cambiar mi vida por completo

y empezar a dar mis propios pasos en este mundo.

Fue un cambio no poco esperado, más bien buscado.

Una parte de mi sabía que debía hacerlo

aunque me doliera en el alma dejar atrás a mis seres queridos.

En el fondo yo sabía lo que necesitaba para poder seguir creciendo como persona individual y como parte de la sociedad.

Este cambio me ha brindado maravillosos momentos, enriquecedoras experiencias y personas a las que nunca podría haberme topado en el camino si no fuera por la decisión que tomé.

Pero no  me quiero mentir

no todo ha sido luz de amanecer.

En estos cuatro años he tenido que superar situaciones, ver cara a cara mis mayores temores y lo más difícil, superarme a mi misma.

Por mucho que hoy escriba aquí sentada con un sentimiento encontrado entre orgullo y tristeza, no voy a poder describir con palabras todos los altibajos que he vivido.

A día de hoy no me arrepiento de mi decisión aún siendo consciente de todas las cosas que me he perdido.

He podido conocerme a mi misma en ambos extremos: en situaciones de alta felicidad y en otras que mi yo del pasado no hubiese podido abordar. He crecido como persona, he madurado y ahora es cuando más claro tengo que es lo que quiero hacer en mi paseo por la vida.

Quiero y no quiero volver. Me aterroriza el llegar y ver que todos han seguido con sus vidas, vidas en las que yo ya no soy partícipe. Me horroriza que me depara el futuro y no poder controlar ni lo más mínimo de él.

Después de cuatro años, me vuelvo a ver luchando por lo que quiero y con los que quiero.

Todos tenemos un destino, un algo por el que existimos.