Cita literaria #10

Amar lo que hacer

“Hoy en día está de moda creer que nadie debería conformarse con hacer nada salvo lo que a uno realmente le gusta. Nos decimos que la vida es demasiado breve para malgastarla dedicando horas a un trabajo que no sea el ideal, y continuamos buscando el lugar de trabajo perfecto. El peligro es que si ese anhelo de alcanzar el trabajo ideal nos hace concentrarnos en el futuro, nos perderemos esa vida maravillosa que se nos brinda ahora, en este momento”

-Stephen C. Ludin, Harry Paul y John Christensen-

Fish!

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¡Ni un buen gripazo para mi tesis!

A ver señores. Que sí, que veo muy bien que nos hayamos tirado más de tres semanas hablando que si de excesos navideños, de todo lo que nos hemos metido entre pecho y espalda y de todas las cosas que nos han regalado. Pero aquí nadie habla del gripazo generalizado que está habiendo este año.

Yo no sé si los señores de Sanidad se han equivocado de cepa o que demonios pasa, pero entre las reacciones que está dando la vacuna y que los que no nos hemos vacunado (aún perteneciendo a un grupo de riesgo) estamos cayendo como moscas, a esto no le veo solución a corto plazo y ¡yo la necesito ya!

Y aquí sigo, aún en mi tierra, sin poder salir de casa y mucho menos de poder coger el tren de vuelta, con la calefacción/aire acondicionado que gastan los señores de Renfe (ya que me quejo hago un completo). A menos de un mes para que finalice mi contrato, que por cierto ya me han llamado para firmar el finiquito, y yo con todo el papeleo y correcciones de la tesis a medio hacer. Si no fuera porque no tengo fuerzas ni para estresarme, ya habría caído fulminada de un chungazo histórico.

Visto que hoy he vuelto a empeorar y que llevo plantada delante del último informe que debo entregar al ministerio más de veinte minutos sin escribir una coma (sin ánimos de menospreciarla), he decidido poner a calentar mis dedos con esta entrada y ya de camino una se desahoga. {Esto del informe me hace pensar que debo escribir una entrada sobre todo el tiempo de la tesis que se pierde en burocracia, me lo apunto.} Y es que ni una gripe puede con un doctorando. No sé que clase de fuerza sobrehumana se nos otorga, pero aquí estamos, al pie del cañón. Nada puede hacer que no intente al menos sentarme delante del ordenador a intentar avanzar algo, hacer alguna corrección o mirar desesperadamente mi correo para ver si mi supervisor se ha pronunciado.

Espero que no seáis muchos los que estéis como yo y que sólo sea una alucinación pasajera originada por el exceso de mucosidad que alberga mi cuerpo y mi mente estos días.

Feliz jueves y ánimos para los que pos encontréis como yo, metida en cama pero con una mano puesta en el ordenador.

 

 

¿Esclava del tiempo?, ¡y un cuerno!

ES HORA DE CALZARSE LOS ZAPATOS Y SALIR A LUCHAR

Si alguien me pidiera que me describiera, “esclava del tiempo” sería sin lugar a dudas mi elección. El tiempo, un ente inalcanzable, imparable e impasible.

Podría ponerme melodramática y quejarme sin limitación de palabras de todo lo que no tengo tiempo de hacer, de que no me da la vida con la tesis y de que yo ya sólo deseo poder estar con mi familia y formar la mía propia. Pero eso sería de muy egocéntrica, porque el problema del tiempo lo tenemos todos.

Así que no quiero que sea una entrada de desahogo y de mal rollo. Han sido navidades duras, tiempos malos y lo que se avecina tampoco tiene buena pinta, para que vamos a engañarnos. Pero una tiene que saber mirar hacia el futuro con optimismo y eso es lo que quiero conseguir con esta primera entrada de año.

2018. Espero que me acompañes en momentos buenos, esos momentos que quedan en la memoria, porque sino fuera así ¿qué sentido tendría vivirte? Llevas marcado en mi calendario desde hace cuatro años,  con uno de esos círculos bien rojos, porque se supone que vas a ser el principal espectador de mi nueva vida, de mi nuevo futuro. Ahora mismo te siento oscuro y vacío, vacilante con todo lo que podrías llegar a hacer, o no. Pero confío en ti. Sé que no vas a caer en el olvido y para ello espero dar lo mejor de mi misma aunque me supongan sudores fríos o noches sin dormir por malos pensamientos. Los voy a superar, estoy segura. Porque no llevo luchando por mi futuro desde que tengo consciencia para caer ahora.

Aprovecho para justificar mi ausencia. Sólo espero poder volver a mi vida pronto.

 

 

Cuando tú no estas

Cuando tú no estás, estas cuatro paredes dejan de llamarse hogar.

Todo sigue tal y como lo dejaste, cada uno de los pequeños detalles que me gritan que ha vuelto la soledad.

El temor de cruzar la puerta y comprobar que todo lo que me dicen es verdad.

Cuando tú no estás, mis ojos dejan de sonreír.

Y lo primero que pienso en hacer es sentarme aquí, aún con mis pies calzados, a desahogar todo este sufrimiento que me invade cuando veo que tú no estás.

Todos los buenos momentos recién vividos pasan por mi mente sin piedad. No puedo ni dar un paso, no puedo hacer nada, sin ser consciente que ya no es igual.

En el aire sigue tu esencia aunque yo ya no la pueda respirar.

¿Hay algo tan poderoso que justifique este desasosiego?

Parece ser que nunca lo elegimos pero que aquí está. Lo que si tengo claro es que a día de hoy no hay nada que lo pueda explicar y que si por mí fuera, esta situación hubiera acabado ya.

Si pudieras mirarme a los ojos, lo entenderías.

 

–Escritos desde el corazón cuando nos tenemos que volver a separar.

 

La importancia del grupo de investigación. No son sólo compañeros.

-Pensamientos de un PhD-

No quería dejar pasar este maravilloso puente sin escribir sobre mi vida como PhD. Y aprovechando que aquí los días se levantan sin ningún recelo y con la autoestima suficiente para igualarse al país de Mordor (pruebas en mi Instagram), que mejor manera de mantener los dedos calentitos que tecleando unas cuantas palabras coherentes el día de hoy.

Hoy os quiero hablar de algo, que aunque sea evidente, no todo el mundo lo tiene en cuenta en el momento preciso de firmar el contrato. No sólo para nosotros como doctorandos, sino para todo aquel que trabaje fuera de casa. Algo que tendría que ser una de las primeras cosas a tener en cuenta, aunque cierto es que no siempre se puede controlar o decidir. Generalmente, este tipo de entradas suelen titularse como “la importancia del ambiente laboral” o algo así, pero esta vez yo lo voy a hacer más personal y os voy a hablar sobre la importancia de elegir el grupo de investigación. Para ti, futuro becario precario.

Yo me la jugué, y mucho. Decidí correr el riesgo de presentarme en un grupo del cual no tenía ninguna referencia y del cual no sabía ni de la existencia de la mitad de su plantilla. Evidentemente, aquí iba también incluido mi jefe. Imagínense si era tal mi desconocimiento que me enteré el mismo día que aterricé en la oficina de que además de llevar el grupo, él era ni más ni menos que Vicerrector. Ahí es cuando casi me da un soponcio pensando en que iba a andar sola por el desfiladero del trabajo de investigación. Jugué a ciegas y me salió bien. Pero eso no quiere decir que a ti te vaya a pasar igual. Es más, ahora mismo tengo más ejemplos de casos que han salido mal que bien. Tómate tu tiempo para meditar e investigar (así vas entrenando) sobre dónde vas a ir a parar… Porque amigo mío, te puede marcar el camino entre terminar o no tu tesis.

Piensa que a partir de que comienzas, tu casa va a dejar de ser esa bonita y espaciosa estancia elegida y decorada por ti. Esas cuatro paredes con todas sus comodidades y su privacidad que te protegen de todo mal externo y en el que puedes descansar y respirar hondo sin ahogarte. A partir de ese momento, sólo tendrás que apañártelas para pensar como mudar tu colchón a la oficina, porque será lo único que te hará falta para que se convierta 100% en tu hogar.  Porque sí, tu oficina se convertirá en tu hogar y tus compañeros en tu familia.

Y he aquí el valor de esta entrada. ¡Qué importante va a ser el ambiente, las personas con las que vas a compartir tu vida a partir de ahora! Y éstas, a diferencia de tu verdadera familia, pueden ser medianamente elegidas por ti. Si el grupo no acompaña o directamente no existe; si el ambiente no es cordial y a esta le sumamos que la relación horas de trabajos/esfuerzo versus sueldo no es el adecuado, el final del camino puede que no llegue ni a vislumbrarse.

Así que tomen nota de una que ha vivido y ha conocido a grandes personas durante este período de su vida. Algunas de ellas tan importantes y que se han marchado ya. Y créanme, desde entonces, esto ya no es lo mismo.